El humor acuoso, que circula constantemente dentro de la cámara anterior del ojo, es producido por una pequeña glándula, llamada cuerpo ciliar, situada detrás del iris (la parte de color del ojo). Fluye a través de la abertura de la pupila y, luego de nutrir a la córnea, sale a través de un pequeño tejido esponjoso llamado malla trabecular, que funciona como un canal de drenaje para el ojo.
Este canal de drenaje está situado en el ángulo donde se juntan el iris y la córnea. Cuando este drenaje deja de funcionar correctamente, el humor acuoso no puede salir con tanta fácilidad, con la consiguiente acumulación, y al ser el globo ocular una estructura cerrada, se origina el aumento de la presión intraocular.
Algunos ojos pueden tolerar presiones más elevadas que otros, por lo que una presión intraocular un poco más alta de lo habitual puede ser normal en una persona y en otra no.
El nervio óptico es la parte del ojo que lleva la información visual al cerebro. Esta compuesto por cerca de 1 millón de células nerviosas y es extremadamente delgado. Cuando la presión en el ojo se incrementa, las células nerviosas se comprimen, esto produce que se dañen y que, eventualmente, mueran, causando puntos ciegos en la visión. La muerte de estas células da como resultado una pérdida visual permanente. Un diagnóstico y un tratamiento temprano del glaucoma pueden ayudar a prevenir la pérdida permanente de visión.
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