El desarrollo de una catarata genera una complicación adicional cuando se padece además, de otras enfermedades como la Degeneración Macular, la Retinopatía Diabética, el Glaucoma o la Retinitis Pigmentosa. El oftalmólogo determinará que condición es más responsable de su deterioro visual. Antes de decidir la cirugía de catarata, habrá que considerar la interacción de cualquiera de estas enfermedades oculares y la posibilidad de que su visión luego de la cirugía no sea la esperada.
Catarata y Enfermedad Macular
No hay otra relación entre la Degeneración Macular y el desarrollo de la catarata que el hecho de que son enfermedades comunes al proceso del envejecimiento y que ambas deterioran la visión. La degeneración macular distorsiona la visión central, pero si el paciente no padece de catarata, puede utilizar la visión periférica para moverse en forma segura y anteojos de gran aumento para leer. En cambio, si adicionalmente está desarrollando una catarata, la visión periférica puede también verse deteriorada y reducir la habilidad para ver.
El oftalmólogo le hará algunos exámenes de brillo y contraste, y evaluará su potencial agudeza visual con un dispositivo de prueba especial llamado AUTORREFRACTOMETRO (potential acuity meter) o con un INTERFEROMETRO LASER (laser interferometer). Si estos exámenes comprueban que la catarata contribuye significativamente a la deficiencia visual, entonces la cirugía de catarata restaurará la agudeza normal en su visión periférica.
Sin embargo, la cirugía de catarata no mejorará las dificultades visuales causadas por la degeneración macular. Probablemente necesitará continuar con el uso de lentes magnificadoras para la lectura, y el oftalmólogo sugerirá el uso de anteojos de sol para proteger sus ojos de los rayos ultravioletas. El riesgo de la cirugía de catarata es el mismo, aún si la degeneración macular no estuviera presente. De todos modos, en casos de degeneración macular “húmeda”, en la cual fluído o sangre se acumula debajo de la retina, suele producirse una hemorragia macular semanas o meses posteriores a la cirugía de catarata. Aunque todavía no esta probada la relación entre éste procedimiento quirúrgico y la hemorragia, el oftalmólogo tomará precauciones al recomendar la cirugía en estos casos.
Catarata y Retinopatía Diabética
La mayoría de las personas que padecen diabetes eventualmente tienden a desarrollar una catarata. Con la catarata, su visión puede deteriorarse y tornarse borrosa para ver objetos distantes y cercanos, especialmente al leer. Pero, otra cosa importante a destacar, es que lo que su oftalmólogo vea dentro de su ojo puede ser también borroso o confuso, de modo que los detalles de los vasos sanguíneos, la retina y el nervio óptico no puedan ser examinados claramente. La cirugía de catarata es a menudo recomendada para que el oftalmólogo tenga una visión clara y sin obstrucción de su retina, para poder examinar y tratar cualquier cambio retinal que suele ocurrir en pacientes diabéticos a largo plazo. La cirugía de catarata en personas con diabetes puede ser exitosa. Sin embargo, los resultados visuales dependen del estado de salud de su retina. Luego de la cirugía de catarata, y una vez que pueda verse claramente la retina en el exámen, el resultado visual final dependerá del tipo de tratamiento adicional que el oftalmólogo considere que debe efectuarse en la retina. El oftalmólogo recomendará además, el uso de anteojos de sol para proteger los ojos de los rayos ultravioletas y, si es necesario, puede prescribir el uso de dispositivos ópticos para optimizar al máximo su visión.
Catarata y Glaucoma
Las personas con Glaucoma son más propensas a desarrollar catarata luego de un ataque abrupto de glaucoma de ángulo cerrado. Sin embargo, en casos de glaucoma crónico de larga data, una catarata usualmente se desarrolla de forma lenta, dando como resultado una visión borrosa para la lectura.
Las recomendaciones para la cirugía de catarata son más complejas debido a que otras consideraciones influenciarán la decisión del oftalmólogo: adecuado control de la presión ocular, tamaño del campo visual e historial de previos tratamientos con láser o cirugía filtrante para reducir la presión dentro del ojo. Si la presión intraocular no puede ser controlada, el oftalmólogo deberá considerar un procedimiento combinado, una cirugía de catarata mas una cirugía filtrante.
Las personas con glaucoma deberán controlar su visión periférica o visión de los lados efectuando un examen de campo visual periódicamente, ya que uno de los efectos a largo plazo del glaucoma es la pérdida gradual del campo visual periférico. Si la visión periférica se deteriora lo suficiente como para causar una visión de túnel, existe la posibilidad de que la cirugía de catarata, aunque técnicamente sea exitosa, pueda dar lugar a una pérdida de visión adicional. Esta pérdida es debida a sutiles cambios en la circulación de la sangre durante la cirugía. El resultado visual final depende del grado de daño preexistente en el nervio óptico procedente del glaucoma. Los anteojos correctivos y de sol aseguran el mejor de los posibles resultados.
Finalmente, la previa cirugía filtrante de glaucoma hace que la cirugía de catarata sea, en cierto modo, técnicamente más difícil. El oftalmólogo deberá seleccionar un área separada del procedimiento filtrante para la incisión de la cirugía de catarata, lidiar con una pupila menos dilatada, y zónulas (ligamentos) posiblemente más débiles que soportan normalmente la cápsula del cristalino. Ocasionalmente, en una instancia posterior, el cristalino entero es removido incluyendo su cápsula, y el implante del lente intraocular es suturado en el iris. Previo a la cirugía de catarata, es sugerida la segunda opinión de un oftalmólogo especialista en glaucoma que le informará mejor sobre los posibles riesgos, así como también los potenciales beneficios.
Catarata y Retinopatía Pigmentaria
Las personas que padecen de Retinitis Pigmentosa (RP), generalmente experimentan el deterioro visual debido a la enfermedad retinal en la juventud o en los comienzos de la vida adulta, la cual reduce o daña gradualmente el campo visual externo o periférico. Además, la catarata puede empezar a formarse a una edad relativamente temprana, a menudo durante los 30 o los 40 años. La catarata típicamente vista en la Retinitis Pigmentosa es la catarata subcapsular posterior, esto es, una pequeña opacidad en el centro de la cápsula del cristalino. La opacidad puede permanecer del mismo tamaño por años, pero sus efectos en la visión, los cuales pueden ser insignificantes durante la primera etapa de la Retinitis Pigmentosa, pueden interferir eventualmente en la visión a medida que el campo visual va reduciéndose.
En última instancia, la pregunta sería cuándo operar la catarata. Tradicionalmente, la cirugía era pospuesta debido al pequeño tamaño de la opacidad en un cristalino mayormente transparente. Sin embargo, la decisión de operar esta relacionada tanto a la catarata como al área central restante en el campo visual. Si el campo visual es menor a 10 grados, la opacidad puede interferir drásticamente en la agudeza visual. En esta etapa, el cristalino debe ser removido y reemplazado por el implante de la lente intraocular. La presencia de la Retinitis Pigmentosa no tiene efecto en la elección del procedimiento quirúrgico de la catarata o en el índice de recuperación.
Los resultados visuales son gratificantes debido a que la persona vera con más claridad dentro de su limitado campo visual. Luego de la cirugía de catarata le serán prescriptos anteojos de sol con protección ultravioleta y anteojos para la lectura. El resultado visual final depende de la salud de la mácula.
Catarata y Trastornos Cardíacos
Para aquellas personas que han sufrido de paro cardíaco, la decisión de proceder a realizar la cirugía de catarata depende mayormente de las condiciones médicas en las que se encuentre cada paciente individualmente. Una persona con una diabetes no controlada, hipertensión, o alguien con un historial de fallo cardíaco, puede que no sea un buen candidato para la cirugía. El oftalmólogo generalmente consultará con el médico de cabecera o un cardiólogo para obtener información adicional así como también proveerle información acerca de su enfermedad ocular. Finalmente, el médico de cabecera o el cardiólogo será quien decida si la persona es o no apta para la cirugía de catarata.
Catarata y Cirugía de Desprendimiento de Retina Anterior
Como complicación de un extenso o múltiple procedimiento quirúrgico de desprendimiento de retina, el cristalino del ojo puede volverse opaco requiriendo una cirugía de catarata. Además, las personas que han tenido una exitosa cirugía reparadora del desprendimiento de retina pueden también desarrollar catarata en años posteriores. En estos casos, debe cuestionarse acerca de cuando se debe realizar la cirugía, su seguridad y que tipo de procedimiento se realizará. En teoría, el peligro de que vuelva a desprenderse la retina es remoto con la mejorada tecnología de la cirugía extracapsular de la catarata y de Facoemulsificación. Previo a la cirugía, es recomendable una cuidadosa exploración del área a operar a través de una pupila extensamente dilatada. Muchos oftalmólogos prefieren la extracción extracapsular en estos casos. Sin embargo, si los ligamentos (zónulas) que sostienen el cristalino son normales, puede realizarse una Facoemulsificación.
¿Necesitaré mis viejos anteojos luego de la cirugía?
El uso de sus viejos anteojos no dañara sus ojos, pero usted verá probablemente mucho mejor sin ellos...
RECOMENDAMOS QUE ANTE LA DUDA, CONSULTE A SU OFTALMOLOGO
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