Astigmatismo
Es el defecto refractivo en el cual los rayos de luz no se refractan de igual forma en todas las superficies ópticas, y se dispersan en puntos distintos, por lo que las imágenes no se enfocan en un único punto focal como ocurre con la miopía y la hipermetropía, lo que provoca una visión borrosa y distorsionada.
Para una visión normal, la córnea (la membrana transparente que cubre el frente del ojo) ha de ser esférica y lisa, y con una curvatura parecida en todas las direcciones. Las personas con astigmatismo tienen una córnea más curvada en una dirección que en otra.
A diferencia de la miopía o la hipermetropía, en el astigmatismo no existe una distancia óptima en la cual la imagen en la retina sea perfecta. El astígmata enfoca mal en todas las distancias y la agudeza visual será mala de lejos o de cerca, según sea la importancia del defecto o por su asociación con la miopía o la hipermetropía.
Prácticamente todos los ojos tienen algún grado de astigmatismo, que se denomina fisiológico. De hecho ningún ojo tiene un astigmatismo cero absoluto, ya que no existe el ojo con una córnea “perfectamente regular”. Un astigmatismo de 0.25 dioptrías no suele necesitar corrección, y se puede considerar normal hasta 0.50 dioptrías.
En general los astigmatismos son leves y no siempre requieren corrección, sólo cuando adquiere determinado valor pasa a ser un problema clínico.
El astigmatismo es generalmente hereditario y se presenta en edades muy tempranas. No suele modificarse a lo largo de la vida.
El astigmatismo que presenta una persona se debe, fundamentalmente, a cuatro componentes: la cara anterior de la córnea, la posterior, el cristalino y el producido por el descentramiento del sistema óptico del ojo.
El astigmatismo irregular puede ser debido a anomalías de la córnea, como deformidades o cicatrices, del cristalino o, rara vez, de la retina.
El astigmatismo puede también ser adquirido, debido a ciertas enfermedades y desórdenes visuales (Queratocono, Chalazion, etc.). Otras veces, el astigmatismo corneal puede ser consecuencia de una cirugía anterior (cirugía de catarata o transplante de córnea).
En el ojo miope como en el ojo hipermétrope, las superficies refractivas del ojo son capaces de generar una imagen enfocada y nítida. No la enfocan en el sitio correcto, pero es una imagen nítida.
Esto es así porque en los ojos sin defectos de refracción, tanto como en los miopes o hipermétropes, las superficies son regulares, es decir, que tienen la misma curvatura en todas sus zonas.
En el fenómeno de refracción, la luz parte de los objetos en todas las direcciones. Los rayos divergentes llegan a todas las superficies refractivas, y éstas tienen la misión de hacer coincidir los rayos en un solo punto focal en la retina.
Si, por ejemplo, la córnea tiene una superficie irregular, la distinta potencia que tiene en sus diferentes zonas, hace que los rayos de luz converjan en varios puntos focales y no solo en uno, resultando en la refracción de una imagen distorsionada y borrosa. |